Volando al ártico I


Nunca se había subido a un avión anteriormente, los nervios la hervían por dentro. Por más que lo intentaba, no conseguía aceptar la idea de que semejante máquina de enormes dimensiones fuera capaz de coger carrerilla y elevarse en el aire, mucho menos atravesar el continente europeo con tanta facilidad en un tiempo impensable. No lo concebía, pero ahí estaba en el aeropuerto dispuesta a comprobarlo de primera mano. La habían registrado el equipaje al completo antes de poder entrar. La mujer de seguridad la había separado para una prueba aleatoria de explosivos, como ella misma lo había llamado. No había podido evitar reírse ante semejante disparate, como tampoco lo evitó la mujer al ver que se llevaba consigo un hermoso y redondo queso con una barra de pan en la maleta.

Ya estaba en el terminal esperando a que abrieran las puertas mientras se fascinaba con todo lo nuevo que iba conociendo. Ella disfrutaba de la actitud contemplativa, además, era la mejor manera de distraer al miedo y los nervios. Veía que todo el mundo a su alrededor se mantenía con la mirada puesta en sus teléfonos móviles. 'Estarán acostumbrados a viajar...' pensó con inocencia. Unas palabras en un inglés demasiado rápido para su compresión saltaron desde algún megáfono y la gente comenzó a formar una fila frente a recepción de la compañía aérea. Ella les imitó obedientemente. Todo estaba yendo como la seda para su sorpresa. Ya se encontraba sentada en el avión, los nervios no le permitían tener la pierna quieta y los bordes de sus uñas no le ofrecían mucho más aperitivo que llevarse a la boca.

La voz inglesa del megáfono volvió a sonar. Lo único que pudo distinguir del mensaje era que no hablaba la misma voz, pero en lo referente al contenido, había dejado de entender después del 'good morning'.

Por suerte, le había tocado ventanilla. Miraba la pista mientras se iba calmando, más lentamente de lo que le gustaría. No paraba de subir gente al avión. Un impresionante noruego se sentó a su lado. Le saludó con una perfecta sonrisa mientras ella miraba embobada el preciso azul de sus ojos. Nunca antes había visto algo así, todavía no había llegado a su destino, pero después de observarlos, pudo asegurar que había conocido el ártico allí dentro de ellos. El noruego río viendo como le miraba sin contestar, pero no le dio importancia. Se colocó los cascos y cerró los ojos despreocupado. Ella seguía impresionada ¿cómo podía atreverse a cerrarlos? El noruego, como si hubiera escuchado lo que estaba pensando, los abrió y volvió a mirarla sonriendo.

'I like' le dijo ella con su nefasto inglés haciéndose círculos en la cara para señalar sus ojos. Él volvió a reír. 'Muchos gracias' dijo en, un todavía peor, español. Se había quedado tan maravillada que ni siquiera se dio cuenta que el avión ya se había deslizado por la pista y estaba preparado para la recta del despegue. Cuando fue consciente, comenzó a ponerse especialmente nerviosa. No conseguía controlar la respiración y se agarraba al apoyabrazos, tan fuerte, que se le marcaban las venas de las manos. Todo empezó a ir mejor cuando notó la encallada mano del vikingo sobre la suya. 'Don't worry' le dijo mientras se mantenía en su relajada posición. No sabía que significaba, pero una ola de paz le llegó desde el contacto de su piel. El avión aceleró rápidamente, poco a poco fue ganando inclinación y cuando se pudo dar cuenta ya estaba volando. Su mente empezó a volar también,  aunque en un sentido más metafórico, sintiendo el calor de aquella mano junto a la suya.